GÉNESIS
Y TRAYECTORIA DE UN PROYECTO
La Escuela Universitaria de Magisterio ESCUNI
es un Centro de Estudios Superiores de la Iglesia Católica,
continuación de la Escuela de Magisterio erigida canónicamente
en Madrid con el nombre de Escuela de San Vicente de Paúl, por
Decreto del Obispo Diocesano de fecha 15 de septiembre de 1950.
En
1970 se unen a la Escuela de San Vicente de Paúl, las Escuelas
de la Inmaculada de las RR. MM. Escolapias, que había sido erigida
por Decreto del 30 de noviembre de 1951; la Escuela de la Madre
Ana Mogas, de las RR. Franciscanas de la Madre del Divino Pastor,
erigida por Decreto del 16 de septiembre de 1959 y la Escuela
del Sagrado Corazón de las RR. del Sagrado Corazón, erigida
por Decreto de 2 de noviembre de 1955. En 1972 se unió la Escuela
de la Almudena, de la Institución Teresiana, erigida por Decreto
del 12 de octubre de 1948.
Todas estas Escuelas se fusionaron en una sola entidad con el
nombre de ESCUNI (Escuelas Unidas) por Decreto del Cardenal
Arzobispo de Madrid-Alcalá, de fecha diecinueve de febrero de
mil novecientos setenta y uno.
Por Decreto del once de febrero de mil novecientos setenta y
cuatro, el Emmo. Cardenal Vicente Enrique y Tarancón, Arzobispo
de Madrid-Alcalá erigió en persona jurídica canónica la "Agrupación
ESCUNI", para la promoción y sostenimiento de la Escuela de
la Iglesia "ESCUNI" de Formación del Profesorado de Educación
General Básica.
ESCUNI fue reconocida por el Ministerio de Educación y Ciencia
como Escuela Universitaria de Formación del Profesorado y adscrita
a la Universidad Complutense de Madrid, por Decreto del 2 de
mayo de 1978, con la cual estableció el correspondiente Convenio
el 15 de septiembre de 1987.
Durante los primeros años la Escuela se ubica en la sede de
la Escuela de las Hijas de la Caridad. Entre 1972 y 1976 tendrá
una nueva ubicación en los locales cedidos por las Religiosas
Esclavas Concepcionistas, en la calle Dolores Povedano de Madrid.

Cuando por circunstancias variadas se vio la necesidad de buscar
otro local, gracias a las gestiones de Monseñor Don José Manuel
Estepa, se hizo el traslado de la Escuela al edificio del antiguo
Seminario menor, ubicado en la calle de Jerte nº 5, que fue
cedido para su uso por el Obispado de Madrid-Alcalá.
Fue ésta la sede de ESCUNI durante casi veinte años, de 1977
a 1998, y también el momento de su mayor crecimiento gracias
a sus buenas comunicaciones, al prestigio que iba adquiriendo,
al buen trabajo de sus profesores y al ambiente que encontraban
los alumnos, llegando a triplicarse los alumnos matriculados
en primero con su inauguración.
Cada año se fueron implantando las nuevas especialidades que
el Ministerio aprobaba. La de Educación Especial, asumida por
la titularidad de la Escuela como una respuesta a la llamada
de los más necesitados; después la de Educación Infantil, hasta
llegar a impartir todas las especialidades de Magisterio de
acuerdo con los planes de estudio de 1992.
Dada la creciente demanda, nuevas necesidades de espacio impulsaron
el cambio definitivo de su ubicación a la sede actual de la
Avenida de Fátima 102, en septiembre de 1998. Ésta es la trayectoria
académica, pero la Escuela tiene además otra historia que es
fruto de su propia idea fundacional, de su proyecto de pedagogía
renovada. Un proyecto ilusionado, impulsado por el Hno. Emiliano
Mencía. Fue él quien, desde la Comisión Episcopal, nos planteó
el reto de responder con una educación personalizada a las necesidades
del momento.
La Escuela se ha caracterizado desde su creación por ofrecer
a sus alumnos un ámbito de humanización donde sentirse valorados
como personas, y donde aprender por ellos mismos a encontrar
respuestas a sus inquietudes; donde experimentar lo que luego
habrá de ser su estilo como profesores, el estilo de ESCUNI.
Todo ello supuso un gran esfuerzo de renovación pedagógica en
su momento, esfuerzo que fue asumido por un grupo de profesores
que procuraron no sólo llevarlo a cabo en la Escuela sino ser
un foco de irradiación de los principios de la metodología personalizada.

Este Centro es, además, un ejemplo de comunión eclesial, en
el que once instituciones de la Iglesia y la Diócesis de Madrid
han llevado adelante un proyecto común de formación de maestros,
como testimonio de unidad en un mundo donde los protagonismos
individuales hacen imposible muchas empresas.
Por la Escuela han pasado muchos alumnos, en los que hemos querido
plasmar el tipo de hombre y mujer, de maestra y maestro cristiano,
que nuestra sociedad necesita. Alumnas y alumnos a los que la
vida lleva por caminos diversos, pero que viven su compromiso
con la sociedad en ámbitos de marginación, países del Tercer
Mundo, centros de integración, niños con necesidades especiales,
o en centros públicos o privados, donde son testimonio de su
vocación de educadores. A todos los alumnos y alumnas que depositaron
su confianza en nosotros, se lo agradecemos profundamente.
Hoy la Escuela continúa su camino. Junta de Titularidad, Dirección,
profesores y personal no docente, siguen creyendo en la utopía
que representa todo proyecto educativo, y por ello están dispuestos
a ofrecer a los jóvenes ese ideal educativo que la Iglesia y
la sociedad esperan de ella, formando profesionales comprometidos
con los valores cristianos que aporten y leguen lo mejor de
ellos mismos a las próximas generaciones.