La Escuela Universitaria de Magisterio ESCUNI es un Centro
de Estudios Superiores de la Iglesia, continuación de la Escuela
de Magisterio "San Vicente de Paúl", erigida canónicamente
en Madrid por Decreto del Obispo Diocesano el 15 de septiembre de 1950.
 En 1970 se unieron a ella las Escuelas de La
Inmaculada (RR. MM. Escolapias), de la Madre Ana Mogas (RR. Franciscanas
de la Madre del Divino Pastor) y del Sagrado Corazón de Jesús
(RR. del Sagrado Corazón); y, más tarde, la Escuela de
La Almudena (Institución Teresiana) y las siguientes instituciones:
Religiosas de Jesús María, Compañía de María,
Escolapios, Esclavas Concepcionistas, Compañía de Jesús,
Dominicas de la Anunciata, Carmelitas de la Caridad y Diócesis
de Madrid-Alcalá.
Todas estas Escuelas e instituciones se fusionaron en una sola
entidad con el nombre de ESCUNI (Escuelas Unidas) por Decreto del Cardenal
Arzobispo de Madrid, de 19 de febrero de 1975.
ESCUNI fue reconocida por el Ministerio de Educación
y Ciencia como Escuela Universitaria de Formación del Profesorado
y adscrita a la Universidad Complutense de Madrid, por Decreto del 2
de mayo de 1978, con la cual estableció el correspondiente Convenio
el 15 de septiembre de 1987.
Durante los primeros años la Escuela se ubica en la
sede de la Escuela de las Hijas de la Caridad. Entre 1972 y 1976 tendrá
una nueva ubicación en los locales cedidos por las Religiosas
Esclavas Concepcionistas, en la calle
Dolores Povedano de Madrid.
 Cuando por circunstancias variadas se vio la necesidad de buscar
otro local, gracias a las gestiones de Monseñor Don José
Manuel Estepa, se hizo el traslado de la Escuela al edificio del antiguo
Seminario menor, ubicado en la calle de Jerte nº 5, que fue cedido
para su uso por el Obispado de Madrid-Alcalá.
Fue ésta la sede de ESCUNI durante casi veinte años,
de 1977 a 1998, y fue éste el momento de su mayor crecimiento
gracias a sus buenas comunicaciones, al prestigio que iba adquiriendo,
al buen trabajo de sus profesores, al ambiente que encontraban los alumnos...
llegando a triplicarse los alumnos matriculados en primero con su inauguración.
Cada año se fueron implantando las nuevas especialidades
que el Ministerio aprobaba. La de Educación Especial, asumida
por la Dirección de la Escuela como una respuesta a la llamada
de los más necesitados, la de Infantil... hasta llegar a impartir
todas las posibles en Magisterio.
Finalmente, dada la creciente demanda, nuevas necesidades de
espacio impulsaron el cambio definitivo de su ubicación a la
sede actual de la Avenida de Fátima 102, en septiembre de 1998.
Ésta es la trayectoria académica, pero la Escuela
tiene además otra historia que es fruto de su propia idea fundacional,
de su proyecto de Pedagogía renovada. Un proyecto ilusionado,
impulsado por el Hno. Emiliano Mencía. Fue él quien, desde
la Comisión Episcopal, nos planteó el reto de responder
con una educación personalizada a las necesidades del hombre
de hoy.
Gracias a todo ello la Escuela tuvo, desde el principio, un
ambiente de estudio y de trabajo, donde los alumnos se sentían
valorados como personas, y donde aprendían ellos mismos a encontrar
respuesta a sus inquietudes, donde experimentaban lo que luego habría
de ser su estilo como profesores, el estilo de ESCUNI, que tanto valoran
los centros docentes.
Todo ello supuso un gran esfuerzo de renovación pedagógica
en su momento, esfuerzo que fue asumido por un grupo de profesores que
procuraron no sólo llevarlo a cabo en la Escuela sino ser un
foco de irradiación de los principios de la metodología
personalizada.
Este Centro, que nace como fruto de la fusión de unas
Escuelas, es además un ejemplo de comunión eclesial. Durante
30 años, 11 Instituciones de la Iglesia y la Diócesis
de Madrid han llevado adelante un mismo proyecto como testimonio de
unión en un mundo donde el protagonismo e individualismo hacen
imposible muchas empresas.
 Por la Escuela han pasado muchos
alumnos, en ellos hemos querido plasmar el tipo de hombre y mujer, de
maestra y maestro cristiano, que nuestra sociedad necesita. Alumnas
y alumnos a los que la vida lleva por caminos diversos, pero que viven
su compromiso con la sociedad en ámbitos de marginación,
países del Tercer Mundo, centros de integración, niños
con necesidades especiales, o en centros públicos o privados,
donde son testimonio de su vocación de educadores. A todos los
alumnos y alumnas que depositaron su confianza en nosotros, se lo agradecemos
profundamente.
Hoy la Escuela continúa su camino. Junta de Titularidad,
Dirección, profesores y personal no docente, siguen creyendo
en la utopía que representa todo proyecto educativo, y por ello
están dispuestos a ofrecer a los jóvenes ese ideal educativo
que la Iglesia y la sociedad esperan de ella, formando profesionales
comprometidos con los valores cristianos que aporten y leguen lo mejor
de ellos mismos a las próximas generaciones. |