Son muchas las personas que han contribuido a engrandecer ESCUNI a lo largo de sus 30 años de vida. Queremos por ello empezar estas líneas con nuestro más profundo agradecimiento a todos los que han ido pasando por nuestra Escuela en sus tres décadas de historia: personal no docente, profesores, cargos directivos... y de forma muy especial a todos aquellos que un día fueron alumnos nuestros, muchos de los cuales son hoy maestros en ejercicio, y de los que esperamos que lo sean no sólo en el saber y en el saber hacer sino también en el saber ser.

  Reseña histórica ...


La Escuela Universitaria de Magisterio ESCUNI es un Centro de Estudios Superiores de la Iglesia, continuación de la Escuela de Magisterio "San Vicente de Paúl", erigida canónicamente en Madrid por Decreto del Obispo Diocesano el 15 de septiembre de 1950.

En 1970 se unieron a ella las Escuelas de La Inmaculada (RR. MM. Escolapias), de la Madre Ana Mogas (RR. Franciscanas de la Madre del Divino Pastor) y del Sagrado Corazón de Jesús (RR. del Sagrado Corazón); y, más tarde, la Escuela de La Almudena (Institución Teresiana) y las siguientes instituciones: Religiosas de Jesús María, Compañía de María, Escolapios, Esclavas Concepcionistas, Compañía de Jesús, Dominicas de la Anunciata, Carmelitas de la Caridad y Diócesis de Madrid-Alcalá.

Todas estas Escuelas e instituciones se fusionaron en una sola entidad con el nombre de ESCUNI (Escuelas Unidas) por Decreto del Cardenal Arzobispo de Madrid, de 19 de febrero de 1975.

ESCUNI fue reconocida por el Ministerio de Educación y Ciencia como Escuela Universitaria de Formación del Profesorado y adscrita a la Universidad Complutense de Madrid, por Decreto del 2 de mayo de 1978, con la cual estableció el correspondiente Convenio el 15 de septiembre de 1987.

Durante los primeros años la Escuela se ubica en la sede de la Escuela de las Hijas de la Caridad. Entre 1972 y 1976 tendrá una nueva ubicación en los locales cedidos por las Religiosas Esclavas Concepcionistas, en la calle
Dolores Povedano de Madrid.

Cuando por circunstancias variadas se vio la necesidad de buscar otro local, gracias a las gestiones de Monseñor Don José Manuel Estepa, se hizo el traslado de la Escuela al edificio del antiguo Seminario menor, ubicado en la calle de Jerte nº 5, que fue cedido para su uso por el Obispado de Madrid-Alcalá.

Fue ésta la sede de ESCUNI durante casi veinte años, de 1977 a 1998, y fue éste el momento de su mayor crecimiento gracias a sus buenas comunicaciones, al prestigio que iba adquiriendo, al buen trabajo de sus profesores, al ambiente que encontraban los alumnos... llegando a triplicarse los alumnos matriculados en primero con su inauguración.

Cada año se fueron implantando las nuevas especialidades que el Ministerio aprobaba. La de Educación Especial, asumida por la Dirección de la Escuela como una respuesta a la llamada de los más necesitados, la de Infantil... hasta llegar a impartir todas las posibles en Magisterio.

Finalmente, dada la creciente demanda, nuevas necesidades de espacio impulsaron el cambio definitivo de su ubicación a la sede actual de la Avenida de Fátima 102, en septiembre de 1998.

Ésta es la trayectoria académica, pero la Escuela tiene además otra historia que es fruto de su propia idea fundacional, de su proyecto de Pedagogía renovada. Un proyecto ilusionado, impulsado por el Hno. Emiliano Mencía. Fue él quien, desde la Comisión Episcopal, nos planteó el reto de responder con una educación personalizada a las necesidades del hombre de hoy.

Gracias a todo ello la Escuela tuvo, desde el principio, un ambiente de estudio y de trabajo, donde los alumnos se sentían valorados como personas, y donde aprendían ellos mismos a encontrar respuesta a sus inquietudes, donde experimentaban lo que luego habría de ser su estilo como profesores, el estilo de ESCUNI, que tanto valoran los centros docentes.

Todo ello supuso un gran esfuerzo de renovación pedagógica en su momento, esfuerzo que fue asumido por un grupo de profesores que procuraron no sólo llevarlo a cabo en la Escuela sino ser un foco de irradiación de los principios de la metodología personalizada.

Este Centro, que nace como fruto de la fusión de unas Escuelas, es además un ejemplo de comunión eclesial. Durante 30 años, 11 Instituciones de la Iglesia y la Diócesis de Madrid han llevado adelante un mismo proyecto como testimonio de unión en un mundo donde el protagonismo e individualismo hacen imposible muchas empresas.

Por la Escuela han pasado muchos alumnos, en ellos hemos querido plasmar el tipo de hombre y mujer, de maestra y maestro cristiano, que nuestra sociedad necesita. Alumnas y alumnos a los que la vida lleva por caminos diversos, pero que viven su compromiso con la sociedad en ámbitos de marginación, países del Tercer Mundo, centros de integración, niños con necesidades especiales, o en centros públicos o privados, donde son testimonio de su vocación de educadores. A todos los alumnos y alumnas que depositaron su confianza en nosotros, se lo agradecemos profundamente.

Hoy la Escuela continúa su camino. Junta de Titularidad, Dirección, profesores y personal no docente, siguen creyendo en la utopía que representa todo proyecto educativo, y por ello están dispuestos a ofrecer a los jóvenes ese ideal educativo que la Iglesia y la sociedad esperan de ella, formando profesionales comprometidos con los valores cristianos que aporten y leguen lo mejor de ellos mismos a las próximas generaciones.